JOKER

Ayer vi el pedazo de peliculón del Joker con Joaquin Phoenix como Arthur Fleck.
En el artículo del psicólogo Jorge Jiménez, desaconseja ver la película y asegura que «es una conducta mal justificada por un trauma infantil”.

Hay tantas cosas desaconsejables en esta vida Jorge. Sin ir más lejos, los telediarios, una desgracia ha sucedido al lado de tu casa o a kilómetros de ti. El cine sabemos que es mentira, aunque te puede llegar a crear cierta desensibilización ante los sucesos de la vida. Mentes perturbadas hay en todas partes, y esta película enfermará a los locos y fascinará a las personas etiquetadas como normales.

Estamos rodeados de violencia por todas partes, incluso nosotros mismos lo somos solo con las palabras y las miradas. Están los videojuegos también, o Internet, un portal libre a cualquier tipo de contenido. El cine utiliza la realidad para maquillarla cómo se le antoja sin preguntar quien hay detrás observando cada imagen y escuchando cada frase.

Si prohibimos el Joker, prohibimos el 90% de las películas y de las series. Unas por violencia, otras por falso romanticismo y otras, por la exaltación de la diversión con excesos. Además, ya sabemos quién es este personaje, no viene de nuevo.

Miriam Aparicio

En esta película y cómo la serie Breaking Bad, sus personajes principales tienen unos rasgos característicos muy marcados. Tanto Joaquin Phoenix como Bryan Cranston (Walter White), los actores protagonistas, los trasladan con tanta maestría que se disfrutan al máximo. Puede que a personas desequilibradas les den ideas y quieran parecerse a ellos. Who knows. Pero no vamos a dejar de crear maravillas de películas o series como estas.

“Recomiendo que no vayan a verla porque es la exaltación de la violencia gratuita de un sujeto adulto que asesina a personas de su entorno próximo y lejano. Conducta mal justificada por un presunto maltrato y un trauma infantil”, afirma el profesor Jiménez Rodríguez, quien añade que «desde el punto de vista psicológico tampoco la recomiendo porque el modelo no es el adecuado. Además, puede influir de forma negativa en la gente, sobre todo, en menores. Es cierto que la gente joven ya está acostumbrada a la violencia en el cine, y en Joker hay exceso de violencia gratuita y extrema. Y no solo por eso, sino que el intento de justificar esa violencia por el trauma infantil que tiene esa persona es mucho más peligroso”.


Profesor Jiménez Rodríguez

Como había comentado anteriormente, nuestros jóvenes están expuestos a INTERNET ¿no hay nada más peligroso que eso? ¡Claro que hay personas con traumas infantiles! Lesiones anímicas que se utilizan en el cine para crear monstruos. Pero la verdad es que existen. Las películas crean historias decoradas, pero hay gente con mucho sufrimiento, ira y odio que condenan a la sociedad. Algunos de ellos por un pasado conocido y otros, cómo le sucede a Arthur Fleck, por hechos escondidos en el inconsciente como mecanismo de defensa. La infancia es clave, y las relaciones paternofiliales aún más. Eso nos marcará nuestra vida adulta. El Joker es un pobre niño que lo obligan a ser feliz, hijo de una madre enferma que lo llama Happy. Le recordaba que debía sacar sonrisas, en este caso en lugares hundidos en la miseria llenos de violencia o tristeza como Gotham City. Un hombre con uno o varios trastornos mentales y afectivos abandonado por los Servicios Sociales que no distingue la realidad de la ficción. Finalmente, el Joker por azar o por atracción, consigue su propósito, hacer feliz a las personas. Pero a través de la venganza a los poderosos y ricos con muertes impactantes y seguidores cabreados con el sistema.  

Cartel de la película Joker

El pobre recibía una y otra vez, y es que la vida es un espejo de tu interior. Si tú estás triste de forma permanente, te encontrarás con más tristeza y si tienes odio enterrado, te toparás con las pequeñas capsulas de odio de hasta las personas más pacíficas. Si eres víctima, te llegará tu maltratador y si eres maltratador encontrarás tu víctima. Sé que puede sonar injusto y a populismo, pero es así. Lo importante es darse cuenta que eres la víctima en tu relación de pareja, con tus amistades, en tu trabajo o en tu casa. Poner solución y salir de ahí trabajándote a fondo para que nunca más vuelva a suceder.

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