LA MALETA DE LOS DESEOS

 ¿Vuelas o te quedas?

¿Ser fiel a uno mismo? ¿Ser seguidor de la sociedad y sus normas?

¿Sobrepasar los límites de lo establecido como bien visto?

Los deseos e instintos cada vez más despiertos en las personas están provocando desencuentros, depresiones y momentos chispeantes. La represión poco a poco va perdiendo peso en esta sociedad, cosa que me alegro. Eso sí, ¿estamos preparados para dejarnos llevar y/o para que nuestro entorno lo entienda?

Viajes al fin del mundo, treintañeras dudosas ante la maternidad, infidelidades, vivir al día, búsqueda de la inmediatez de nuestros objetivos, soñar en desaparecer en otro lugar alejado de la realidad que he construido, liberación sexual femenina –principalmente-, ser aire y dejarse llevar.

Si Freud levantara cabeza, observaría que los subconscientes del siglo XI están más vivos que nunca. La barrera entre el subconsciente y el consciente tambalea. Los deseos atrapados que se manifiestan durante la fase REM del sueño, están pasando a llevarse a cabo, y si hay substancias psicotrópicas todavía más.

Menos diazepam y más sexo.
Más pisos de solteros -con o sin hijos- y menos enfermedades mentales y físicas.
Más valientes en el mundo que luchen por conseguir alinear lo que sienten, piensan y hacen.

Ser incoherente lleva a que la consulta se llene de personas infelices, algunas de ellas tocan fondo y solo ven una salida; intentar quitarse la vida. Cosa que me duele enormemente ver como alguien llega a ese punto. Atrapados en su propia pesadilla: en matrimonio para el resto de la vida, los padres tienen que permanecer juntos, mis padres se van a disgustar, no tengo recursos económicos ni materiales si me quedo sola, dirán que soy una puta, no puedo abandonar a mis hijos, no puedo hacerlo, no puedo hacerle esto a mi marido o a mi mujer. Porque porque porque, etc. No hay porqués que justifiquen un puñado de pastillas o una pérdida de ilusión por vivir.

Conozco un mundo en que dos personas que se aman deben permanecer unidas el resto de su vida. Ese amor si algún día desaparece, muchos continúan juntos transformando ese amor en tristeza, resignación, discusiones, reproches, hijos nerviosos e inquietos en las aulas, dolor, aislamiento, adicciones y a escondidas se van con otras personas que en ese momento desean más. Empiezan a enfermar y a envejecer poco poco desperdiciando su vida y la de las personas de su alrededor.

A mi parecer, la memoria histórica del significado del compromiso en el amor está distorsionado. Los besos están sobrevalorados, el cuerpo del deseo y las relaciones sexuales están en pecado. La palabra pecado nos mató la energía vital y nuestra autenticidad. Fluyamos más, no somos tan malos como creemos o nos hacen creer.

La posesión y mantenimiento de una pareja dirigido por la mente es nefasto. Sentirse obligada a mantener relaciones sexuales con tu pareja porque toca y debes, cuando ya no sientes nada o no quieres, es asqueroso. Ni las relaciones de pareja son tan importantes, ni la sexualidad, ni lo que digan los demás.

Como psicoterapeuta, mujer soltera y sin pareja de treinta y pocos años observo este cambio:

– Buscamos el carpe diem.

– Sentirnos libres.

– Ser nosotros mismos.

Y por consiguiente, una de las partes que más se resiente es el compromiso de fidelidad y eterna permanencia con esa persona que amamos o que un día amamos pero ya la chispa desapareció. También, si la incongruencia entre lo que sientes, piensas y haces se prolonga mucho en el tiempo, nuestra salud mental y la relación con nuestros hijos, familia o amistades se ve alterada al entrar en un estado de colapso y desconexión con tu entorno, al no comprender que te está sucediendo dentro de ti.

A las mujeres, ignorar todos aquellos comentarios de abuelas, madres, padres, hermanos, hombres, mujeres reprimidas o de nosotras mismas que nos llevan a la culpabilidad y el remordimiento. Disfrutad por decisión propia de vuestra vida, de vuestras decisiones, de vuestra sexualidad y cuerpo; y de ser un trozo de carne sin sentimiento cuando haga falta. Empoderaros de vuestra vida. Llevamos mucha carga cultural a nuestras espaldas que nos ahogan en las dudas, miedo y culpa.
Y a los hombres, vuestro instinto animal es reproducir la especie, búsqueda de hembras fértiles y bellas a vuestros ojos. Eso está ahí, siempre ha estado y estará. Está en vuestras manos cómo gestionarlo.

¿Qué opináis? ¿Guardamos la composturaSer libre con mi amor o cogemos la maleta de los deseos y volamos?

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